Por qué hubo un Sáhara español

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José Javier Esparza | 26 diciembre, 2019
Tal día como hoy, 26 de diciembre de 1884, España tomó bajo su protección el Sahara occidental, que pasó a llamarse Sahara español. Lo sería hasta 1975.

Aquellos territorios de la costa atlántica africana, entre los cabos Bojador y Blanco, habían conocido la presencia europea desde muy antiguo, cuando los comerciantes portugueses del siglo XV navegaban hasta allí para intercambiar mercancías –y particularmente, esclavos- con las caravanas de Guinea.

La región estaba compuesta por dos núcleos: Río de Oro, al sur, y Saguia-el-Hamra, al norte, frente a las Canarias. Desde el punto de vista estratégico, y precisamente por la cercanía de las Canarias, era altamente desaconsejable dejar que pudieran establecer allí bases navales otras potencias.

En 1884, ante la presión colonialista de franceses e ingleses en África, España decidió asentarse en aquel lugar. El rey Alfonso XII firmó un decreto por el que declaraba tomar bajo su protección el Río de Oro, sobre la base de acuerdos concertados con los jefes de las tribus locales.

Los acuerdos, en general, eran muy simples: compensaciones económicas a cambio de presencia territorial. España comunicó su decisión a todas las demás potencias.

A partir de ese momento, el Sahara occidental se convirtió en una colonia a la que se incorporarían también Ifni y el cabo Juby para conformar el África Occidental Española.

El Sáhara fue una provincia más, con sus propios procuradores en Cortes, a partir del año 1958. En esa época el Gobierno español empezó a prestar a los habitantes del lugar la atención que antes les había negado y su capital, El Aaiún, se convirtió en algo parecido a una ciudad moderna. Todos los nativos de la provincia recibieron su DNI, la nacionalidad española y el correspondiente Libro de Familia.

A partir de 1968, sin embargo, comenzó la agitación independentista, que terminó fraguando en la creación del Frente Polisario en 1973. El Gobierno español reaccionó elaborando un borrador de estatuto de autonomía, pero a la presión independentista se sumó enseguida la comparecencia de dos enojosos invitados: Marruecos y Mauritania, que reclamaban el territorio para sí.

Ni Marruecos ni Mauritania tenían derecho alguno: España preguntó al Tribunal Internacional de Justicia y éste lo dijo sin ambages. Pero en noviembre de 1975, aprovechando la enfermedad del general Franco, el rey marroquí Hassan II organizó una invasión ilegal, la llamada “Marcha Verde”, que forzó la salida española del territorio pocos meses después, ya con el rey Juan Carlos en la jefatura del Estado. Desde entonces el contencioso del Sahara sigue sin resolver.

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Tags : Sahara Occidental, Sahara Español, colonización, Tratado de Berlín, Marruecos, Mauritania,

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