Francia pidió a Marruecos enfriar al límite sus relaciones con España

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La crisis de Perejil llevó a Mohamed VI a prometer vengar la dignidad de su país y desalojó del poder a altos cargos filo-hispanos, según revela un libro sobre la propensión al islamismo del Reino alauí

Pedro Canales

Tánger- Ayer se presentó en Francia un libro sobre las turbulentas relaciones entre Francia y Marruecos, con lujo de detalles sobre la corrupción y el «fracaso» del reinado de Mohamed VI, las torpezas del lobby pro-marroquí en Francia, el apetito insaciable de los grandes consorcios galos en querer monopolizar el mercado norteafricano y la intervención personal del presidente Jacques Chirac cuyos cuentas en Marruecos «superan lo imaginable», según palabras de su ministro del Interior Nicolas Sarkozy.

De manera indirecta el libro, «Quand le Maroc sera islamiste» (Cuando Marruecos sea islamista), relata las peripecias de las relaciones entre el Reino de Mohamed VI y España, si bien dando una visión distorsionada y confusa. Sin embargo, es preciso leerlo detalladamente para encontrar la verdad escondida en una nota redactada por el ministerio francés de la Defensa en 2002, que alguna mano generosa hizo llegar a los autores. Según la misma, Chirac aconsejó a Mohamed VI por intermedio de su hermana Lalla Meriem que viajó a París al día siguiente de resuelta la crisis de Perejil, enfriar hasta el límite las relaciones con España. El presidente francés aprovechó la crisis de Perejil para empujar a Mohamed VI a cortar el acceso de empresas españolas al Reino. La primera en pagar fue Unión Fenosa que «perdió in extremis» la concesión de servicios públicos en Tánger, en favor de la francesa Vivendi. Francia inspiró el macroproyecto de puerto internacional de Tanger-Med «para ahogar la economía del enclave español de Ceuta», y que, por supuesto, fue dado al consorcio francés Bouygues.

Apoyo al proceso democrático

París observó con pánico los funerales del anterior monarca Hassan II, en los que España estuvo representada por los Reyes y por altas personalidades del Estado. A las pocas semanas el presidente Aznar se entrevistaría con el nuevo monarca para manifestarle «todo el apoyo de España al proceso democrático emprendido en Marruecos».

En aquellos momentos Mohamed VI veía no sólo con simpatía el apoyo español. «El Rey dará su primera entrevista a un medio de comunicación español», afirmó a este periodista el entonces portavoz del monarca, Hassan Aurid. La decisión había sido tomada por Mohamed VI en Marraquech, donde estuvo unas semanas de descanso en el verano de 1999. La promesa anunciada por Aurid no se cumplió, y España sería el último de la lista en la concesión de entrevistas periodísticas. Hassan Aurid, el único rifeño de los miembros del entorno real, era en esos momentos un filo-hispano declarado, y mas tarde perdió sorpresivamente su función de portavoz oficial del Gabinete real.

El libro pasa por alto también la «luna de miel» que conocieron España y Marruecos durante el gobierno de Aznar, y que preocupó mucho en París. Las relaciones entre las Fuerzas Armadas españolas y las Fuerzas Armadas Reales llegaron a su cúspide con la formación de un Comité conjunto militar que se reunió en Rabat y en Madrid, por el que los dos países ponían en pie las bases de una «alianza estratégica». Lo que Francia no podía de ninguna manera admitir.

Un cheque de 50 millones

«Aznar fue el primer estadista en visitar al joven soberano, y abrió la audiencia ofreciendo un cheque de 50 millones de dólares a Marruecos, para ayudar al Reino a superar el difícil paso al que hacia frente», escriben los autores. «Cheque rechazado por Mohamed VI, que prefería que España le apoyara en sus posiciones».

¿De qué posiciones se trata? El libro no dice nada. «Mas tarde – sigue diciendo el libro, sin precisar cuando, pero con seguridad antes de la crisis de Perejil-, en un segundo encuentro entre Aznar y Mohamed VI, éste salió de la misma encolerizado», según relató el general Harchi, jefe de los servicios secretos marroquíes a un «topo» de los servicios franceses.

«El rey prometió vengar la dignidad y el amor propio del reino».

El reino de Mohamed VI, con la inspiración de Francia, ha llegado a ver en España un vecino incómodo susceptible de crearle problemas. Mulay Hicham, el primo del Rey, en aquellos momentos número dos en la sucesión al trono, se reunió en Córdoba con los más importantes representantes de la izquierda y de las corrientes demócratas marroquíes.

Eso ocurría antes de la crisis de Perejil, justo cuando la opinión pública española se manifestaba en apoyo al Frente Polisario, y los disidentes rifeños aspiraban a una democratización seria del país que les permitiese llegar al autogobierno en la región más empobrecida y abandonada del Reino. Mohamed VI llegó a sospechar, por las sugestiones del lobby pro-francés del reino, que Aznar apoyaba a Mulay Hicham y a la disidencia rifeña.

Es relevante que los principales dirigentes que han defendido una «alianza estratégica» con España, hayan sido defenestrados o simplemente enviados a vías de garaje.

El primer ministro socialista Abderraman Yussufi fue un partidario acérrimo del acercamiento con España; el ministro del Interior Dris Basri, igual; ambos fueron apartados por Mohamed VI.

El libro, además, cuenta las negociaciones por parte de Vivendi Universal para así adquirir la mayoría de las acciones de Maroc Telecom, a lo que se oponía el propio ministro Basri, «resueltamente hostil a toda cesión mayoritaria». Una vez en desgracia, Vivendi reanudó de nuevo las negociaciones con Marruecos y al poco tiempo consiguió adueñarse de la primera operadora de telefonía.

La Razon.es, 9 dic 2006

Tags : Marruecos, Mohamed VI, Hicham Alaui, Aznar, Perejil, Quand le Maroc sera islamiste, Catherine Graciet, Nicolas Beau,

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